Granjas solares en España: qué son y cómo funcionan

Granjas solares en España: qué son y cómo funcionan
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Si miras un mapa de España con proyectos energéticos, hay algo que salta a la vista: las granjas solares están por todas partes. En los últimos años han pasado de ser algo puntual a convertirse en una pieza clave del sistema eléctrico. Y aun así, mucha gente no tiene claro qué son exactamente, qué hacen y por qué se instalan donde se instalan.

Cuando alguien oye hablar de una granja solar suele pensar en “un montón de placas en el campo”. Y no va mal encaminado, pero la realidad es un poco más compleja (y más interesante) que eso. Una granja solar es una instalación diseñada para producir electricidad a gran escala aprovechando la energía del sol y enviarla directamente a la red eléctrica. No está pensada para una casa concreta ni para una empresa concreta, sino para generar energía de forma continua para miles de consumidores.

En España, este tipo de instalaciones han crecido mucho por una razón sencilla: tenemos muchas horas de sol, grandes extensiones de terreno y una necesidad real de producir electricidad sin depender tanto de combustibles fósiles. A eso se suman los objetivos europeos de descarbonización y un sistema eléctrico que cada vez apuesta más por las renovables.

En este artículo vamos a ver qué son las granjas solares en España, cómo funcionan por dentro, cuánta energía pueden producir y qué papel juegan hoy dentro del sistema eléctrico. ¡Comencemos!

Qué es una granja solar y para qué sirve

Una granja solar es una instalación fotovoltaica de gran tamaño que se construye en suelo y cuya única función es generar electricidad a partir del sol. Está formada por miles (a veces cientos de miles) de paneles solares conectados entre sí, trabajando como un único sistema.

A nivel práctico, funciona como cualquier instalación fotovoltaica: los paneles captan la radiación solar, generan electricidad y esa energía se transforma para poder utilizarla en la red.

Para que te hagas una idea, en España una granja solar “media” suele moverse entre 20 y 50 megavatios (MW) de potencia instalada. Con esa capacidad puede producir electricidad suficiente para abastecer a decenas de miles de hogares a lo largo del año, especialmente durante las horas centrales del día, cuando el sol aprieta de verdad.

La función principal de una granja solar es aportar energía renovable al sistema eléctrico. No sustituye a otras fuentes por sí sola, pero sí reduce la necesidad de generar electricidad con gas o carbón en las horas de sol. En la práctica, cuando una granja solar está produciendo a pleno rendimiento, está evitando que entren en funcionamiento centrales más caras y contaminantes.

Además, estas instalaciones ayudan a estabilizar el precio de la electricidad en determinados tramos del día. Cuando hay mucha producción solar, el mercado mayorista suele registrar precios más bajos, algo que se nota especialmente en primavera y verano. Por eso, aunque no veas una granja solar “conectada” directamente a tu casa, su efecto acaba notándose en todo el sistema.

Por qué las granjas solares han crecido tanto en España

El crecimiento de las granjas solares en España no es casualidad ni una moda pasajera. Responde a una combinación bastante clara de condiciones técnicas, económicas y regulatorias que aquí se dan mejor que en muchos otros países.

El primer factor es evidente: la radiación solar. España tiene una de las mayores tasas de horas de sol de Europa, con medias anuales que superan fácilmente las 2.500 horas en muchas zonas del centro y sur del país. Esto significa que una granja solar aquí produce más energía por cada panel instalado que en otros países con menos sol, lo que mejora directamente la rentabilidad de los proyectos.

El segundo motivo es el coste de la tecnología. En los últimos diez años. el precio de los módulos fotovoltaicos, las estructuras y los inversores han caído de forma muy notable. Hoy es posible construir una granja solar con una inversión mucho menor que hace diez años y con rendimientos más altos. En la práctica, muchas plantas fotovoltaicas en España alcanzan periodos de amortización de 10 a 15 años, con una vida útil que supera ampliamente los 25.

También influye el tipo de territorio. España cuenta con amplias zonas de suelo no urbanizable, bien comunicadas y cercanas a infraestructuras eléctricas existentes. Esto facilita encontrar ubicaciones donde instalar grandes proyectos sin necesidad de atravesar áreas densamente pobladas. Regiones como Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía concentran buena parte de las nuevas instalaciones por este motivo.

A todo esto se suma el marco regulatorio. En los últimos años se han simplificado trámites y se han fijado objetivos claros de penetración de renovables a medio y largo plazo. Esto ha dado seguridad a inversores y promotores, que saben que la energía solar tiene un papel definido dentro del sistema eléctrico español y europeo.

Por último, está el propio cambio en la demanda energética. Cada vez consumimos más electricidad y menos combustibles fósiles directos. La electrificación del transporte, la climatización y parte de la industria hace que el sistema necesite nuevas fuentes de generación, y las granjas solares encajan muy bien para cubrir esa demanda en las horas de mayor consumo.

Cómo funcionan las granjas solares

Aunque por fuera una granja solar parezca solo un mar de paneles, por dentro hay bastante más trabajo técnico del que se suele imaginar. Todo está pensado para que la instalación produzca energía de forma continua, segura y controlada, y para que esa electricidad pueda entrar en la red sin problemas.

1. Captación de la energía solar

Todo empieza en los módulos fotovoltaicos. Cada panel está formado por células que reaccionan a la radiación solar y generan electricidad en corriente continua. En una granja solar hay miles de estos paneles conectados entre sí en series y paralelos, formando lo que en el sector se llaman strings.

La orientación, la inclinación y la separación entre filas no se eligen al azar: se calculan para maximizar la producción anual y evitar sombras, incluso en invierno, cuando el sol está más bajo.

2. Conversión de corriente y centros de inversión

La electricidad que generan los paneles no puede usarse directamente en la red. Por eso, la granja solar cuenta con inversores de gran potencia, normalmente agrupados en centros de transformación repartidos por la planta.

Estos equipos convierten la corriente continua en corriente alterna, ajustando tensión y frecuencia para que cumpla exactamente los requisitos del sistema eléctrico.

En una granja solar media puedes encontrar desde unos pocos inversores centrales hasta decenas de equipos repartidos por zonas, dependiendo del diseño y la potencia total de la instalación.

3. Elevación de tensión y evacuación a la red

Una vez transformada la energía, esta pasa por centros de transformación que elevan la tensión para poder transportarla sin pérdidas excesivas. Desde ahí, la electricidad se envía a una subestación y se conecta a la red de distribución o transporte.

Este punto es clave: no todas las ubicaciones sirven para una granja solar. Tiene que existir una capacidad real de evacuación, es decir, una red cercana capaz de absorber esa energía sin saturarse.

4. Control, monitorización y operación diaria

Una granja solar no funciona “sola”. Está constantemente supervisada mediante sistemas de monitorización y control remoto. Desde un centro de operación se revisa:

  • Producción en tiempo real
  • Estado de inversores y transformadores
  • Posibles fallos o caídas de rendimiento
  • condiciones meteorológicas+

Gracias a estos sistemas, cualquier incidencia se detecta rápido y se actúa antes de que afecte a la producción durante días o semanas.

5. Mantenimiento y vida útil

Aunque no tienen partes móviles complejas, las granjas solares requieren mantenimiento regular: limpieza de paneles, revisión eléctrica, control de vegetación y comprobación de equipos.

Bien mantenida, una granja solar puede operar durante 25–30 años, con una pérdida de rendimiento progresiva pero asumible, normalmente inferior al 0,5 % anual.

Qué tamaño puede tener una granja solar en España

Cuando se habla de granjas solares, mucha gente piensa que todas son enormes. La realidad es que en España hay granjas solares de muchos tamaños, y no todas cumplen la misma función dentro del sistema eléctrico.

Las más pequeñas suelen moverse en el entorno de los 5 a 10 megavatios (MW). Ya son instalaciones relevantes, ocupan varias hectáreas y pueden producir electricidad suficiente para miles de hogares a lo largo del año. Suelen conectarse a nudos eléctricos secundarios y encajan bien en zonas rurales con buena radiación solar.

Un escalón más arriba están las granjas solares medianas, muy habituales en España. Aquí hablamos de proyectos entre 30 y 50 M

W, con un peso importante dentro de la generación eléctrica de una comarca. En condiciones normales, una instalación de este tamaño puede generar entre 70.000 y 100.000 MWh anuales, dependiendo de la zona y del diseño.

Por último están las grandes granjas solares, que superan los 100 MW y, en algunos casos, alcanzan los 300 o 400 MW. Estas plantas requieren subestaciones propias, líneas de evacuación dedicadas y una planificación técnica y ambiental mucho más compleja.

Tamaños habituales de granjas solares en España

Tamaño de la granja solarPotencia instaladaProducción anual aproximadaViviendas equivalentes*Superficie orientativa
Pequeña5 – 10 MW8.000 – 18.000 MWh2.500 – 5.5008 – 18 hectáreas
Mediana30 – 50 MW70.000 – 100.000 MWh20.000 – 30.00050 – 90 hectáreas
Grande+100 MW+180.000 MWh+55.000+150 hectáreas

*Equivalencia estimada considerando un consumo medio anual por vivienda de 3.500 kWh.

Más allá de los números, lo importante es entender que el tamaño de una granja solar responde a un contexto concreto: disponibilidad de suelo, cercanía a la red eléctrica, capacidad de evacuación y viabilidad económica. Por eso en España conviven instalaciones muy distintas, todas aportando energía renovable en función de sus posibilidades.

Dónde se instalan las granjas solares en España

Las granjas solares no se colocan al azar ni donde «sobra terreno». Detrás de cada proyecto hay un estudio bastante que combina criterios técnicos, eléctricos, ambientales y económicos. Por eso, cuando miras el mapa, ves que muchas se concentran siempre en las mismas zonas.

Lo adelantábamos antes, el primer factor clave es la radiación solar. En España hay diferencias muy claras entre territorios. Zonas del interior y del sur, como Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía o Aragón, ofrecen muchas horas de sol al año y una radiación estable. Esto permite que una granja solar produzca más energía con la misma potencia instalada que en otras regiones, algo clave para que el proyecto sea viable.

El segundo elemento es el acceso a la red eléctrica. Una granja solar necesita conectarse a una subestación o a una línea con capacidad suficiente para evacuar toda la energía que produce. Muchas ubicaciones se descartan no por falta de sol, sino porque la red cercana ya está saturada o no admite más generación. Por eso, a menudo ves varias plantas agrupadas cerca de los mismos nudos eléctricos.

Huertos solares en España

También influye mucho el tipo de terreno. Se buscan suelos relativamente llanos, bien comunicados y con bajo valor agrícola o ambiental. No suele tener sentido ocupar tierras de regadío muy productivas cuando existen superficies de secano, antiguas explotaciones o zonas con menor uso agrícola donde la implantación genera menos impacto.

En los últimos años ha ganado peso otro criterio: la compatibilidad con el entorno. Cada vez más proyectos incorporan medidas para reducir el impacto visual, favorecer la biodiversidad o incluso permitir usos compartidos del suelo, como pastoreo o cultivos bajos. Esto ha hecho que algunas granjas solares se integren mejor en el paisaje y convivan con la actividad local.

Cuánta energía produce una granja solar y de qué depende

Una de las preguntas más habituales cuando se habla de granjas solares en España es muy directa: vale, pero ¿cuánta electricidad producen realmente? La respuesta corta es que producen mucha, pero la interesante es entender de qué depende esa producción y por qué no todas generan lo mismo.

En España, una granja solar bien diseñada suele tener un rendimiento anual bastante previsible. Como referencia, cada megavatio (MW) instalado puede generar entre 1.600 y 2.100 MWh al año, dependiendo sobre todo de la zona. No produce lo mismo una instalación en el norte que una en el centro o sur del país, aunque tengan la misma potencia.

Para ponerlo en contexto:

  • Una granja solar de 10 MW puede generar del orden de 16.000 a 21.000 MWh anuales. 
  • Una de 50 MW se mueve fácilmente entre 80.000 y 100.000 MWh al año.
  • Las grandes instalaciones que superan los 100 MW producen energía suficiente para abastecer a decenas de miles de hogares durante todo el año.

Ahora bien, la producción no depende solo del tamaño. Hay varios factores que marcan la diferencia.

El primero y más importante de todos es la ubicación. Zonas como Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía cuentan con niveles de radiación muy altos, lo que permite que los paneles trabajen más horas al año y con mejor rendimiento. Esa diferencia puede suponer hasta un 20 % más de producción frente a otras regiones con menos sol.

También influye el diseño de la instalación. La orientación de los paneles, la inclinación, la separación entre filas o el uso de estructuras fijas o seguidores solares cambia mucho el resultado final. En España, muchas granjas solares utilizan seguidores a un eje, que permiten aumentar la producción anual sin disparar el coste de mantenimiento.

Otro factor clave es la eficiencia de los equipos y el estado de la instalación. Una granja solar moderna, con buen mantenimiento, suele perder menos de un 0,5 % de rendimiento al año, algo totalmente asumible en proyectos pensados para funcionar más de 25 años.

Por último, hay que tener en cuenta que la producción no es constante. La mayor parte de la energía se genera entre primavera y verano, mientras que en invierno baja de forma natural. Esto no es un problema, porque el sistema eléctrico ya cuenta con esa variabilidad y la integra junto a otras fuentes de generación.

Ventajas y limitaciones de las granjas solares en España

Las granjas solares aportan mucho al sistema eléctrico, pero no son una solución mágica ni sirven para todo. Funcionan muy bien cuando se entiende qué hacen bien y dónde tienen sus límites. Para verlo claro, lo mejor es ponerlo frente a frente.

AspectoVentajasLimitaciones
Producción de energíaGeneran grandes volúmenes de electricidad renovable durante las horas de sol, con curvas diarias bastante previsibles.No producen de noche y su aportación baja en invierno o con nubosidad persistente, por lo que necesitan convivir con otras tecnologías.
Coste de generaciónLa fotovoltaica a gran escala suele ofrecer uno de los costes por MWh más competitivos del sistema eléctrico.Requiere inversión inicial elevada, planificación y financiación a largo plazo (obra civil, estructura, evacuación y subestación).
Precio de la electricidadAl entrar mucha solar en determinadas horas, puede presionar a la baja los precios del mercado en tramos centrales del día.El efecto se concentra en ciertas franjas horarias; fuera de ellas la influencia es menor.
PrevisibilidadCon buenas previsiones meteorológicas, la producción se puede estimar con bastante precisión a corto plazo.Sigue siendo variable y requiere gestión de la demanda, respaldo o almacenamiento para cubrir cambios bruscos de irradiancia.
EmisionesSustituyen generación fósil en horas solares, reduciendo CO₂ y contaminantes asociados.Hay que planificar bien su implantación para minimizar impactos ambientales, paisajísticos y de biodiversidad.
Uso del sueloPueden ubicarse en terrenos de bajo valor agrícola y, en algunos casos, convivir con pastoreo o cultivos de baja altura.Ocupan superficies grandes y pueden generar conflictos si se concentran sin ordenación territorial.
Conexión a redAportan energía donde existe infraestructura eléctrica y pueden reforzar la generación en áreas con demanda diurna.Solo son viables si hay capacidad de evacuación; en nudos saturados se retrasan o descartan proyectos.

Vista así, la idea se entiende rápido: las granjas solares funcionan muy bien para lo que están diseñadas, pero necesitan convivir con otras tecnologías y con una red eléctrica bien dimensionada. No sustituyen al autoconsumo ni a otras renovables, pero sí cumplen un papel clave en el equilibrio del sistema.

Granja solar frente a autoconsumo: en qué se diferencian realmente

Aunque ambos utilizan la misma tecnología (las placas solares), una granja solar y una instalación de autoconsumo juegan en ligas distintas. La diferencia no está en los paneles, sino en para qué se instala cada sistema y cómo se integra en la red eléctrica.

La granja solar está pensada para producir electricidad a gran escala y venderla al sistema eléctrico. No tiene un consumidor concreto detrás. Produce todo lo que puede cuando hay sol y lo inyecta a la red, donde esa energía se reparte entre miles de usuarios. Su rentabilidad depende del volumen de energía generado, del precio al que se vende y de la estabilidad del proyecto a largo plazo.

Persona en granja solar

El autoconsumo, en cambio, nace con una idea muy distinta: producir energía para consumirla en el mismo lugar donde se genera. Una vivienda, una empresa o una comunidad instala placas solares para reducir su dependencia de la red y su factura eléctrica. La energía sobrante puede verterse, pero no es el objetivo principal.

También cambia mucho la escala. Mientras una granja solar puede tener decenas o cientos de megavatios, una instalación de autoconsumo doméstico suele moverse entre 3 y 6 kWp, y una industrial entre 50 y 500 kWp. Son órdenes de magnitud completamente distintos.

Otra diferencia clave es la relación con la red eléctrica. La granja solar depende totalmente de la red para evacuar su producción y necesita permisos, subestaciones y líneas dedicadas. En el autoconsumo, la red actúa más como respaldo: compras electricidad cuando te falta y, si tienes excedentes, los viertes de forma puntual.

 

AspectoGranja solarAutoconsumo
ObjetivoProducir energía para la redReducir consumo propio
Potencia habitual10–300+ MW3–500 kWp
UbicaciónSuelo, zonas ruralesTejados o parcelas privadas
Relación con la redTotalmente dependienteComplementaria
Usuario finalMercado eléctricoVivienda o empresa concreta
InversiónMuy alta, a largo plazoAjustada al consumo

En la práctica, no compiten entre sí. Las granjas solares permiten generar grandes volúmenes de energía renovable para el conjunto del sistema, mientras que el autoconsumo da autonomía y ahorro directo al usuario final. Ambos modelos son necesarios y se complementan, especialmente en un contexto en el que el consumo eléctrico sigue creciendo.

Preguntas frecuentes sobre las granjas solares en España

¿Cuántas granjas solares hay actualmente en España?

No existe una cifra única exacta, porque bajo el término “instalaciones solares” se incluyen realidades muy distintas. A comienzos de 2025, España superaba las 480.000 instalaciones solares, pero la gran mayoría corresponden a autoconsumo residencial, comercial e industrial.

Si hablamos estrictamente de granjas solares o grandes plantas fotovoltaicas, el número es mucho menor: España cuenta con cientos de grandes plantas en funcionamiento, además de numerosos proyectos en tramitación o construcción. Estas instalaciones concentran una parte muy relevante de la potencia total, que a finales de 2024 superaba los 32 GW de fotovoltaica, según datos de Red Eléctrica de España.

¿España es uno de los países con más energía solar de Europa?

Sí. España se sitúa entre los líderes europeos en energía solar, junto a Alemania. No solo por el número de instalaciones, sino por la potencia instalada y el ritmo de crecimiento en los últimos años. La combinación de granjas solares a gran escala y un fuerte desarrollo del autoconsumo ha sido clave para alcanzar esta posición.

¿Una granja solar puede abastecer a un pueblo entero?

En términos de producción anual, sí. Una granja solar de tamaño medio, por ejemplo entre 30 y 50 MW, puede generar electricidad suficiente para cubrir el consumo anual de decenas de miles de viviendas. Eso no significa que esté conectada directamente a un pueblo concreto: la energía se inyecta a la red eléctrica y se reparte según la demanda del sistema.

¿Las granjas solares ocupan mucho terreno agrícola?

En conjunto, la superficie ocupada por granjas solares en España es reducida en comparación con el total de suelo agrícola disponible. El debate surge cuando varias instalaciones se concentran en una misma zona. Por eso, cada vez se priorizan terrenos de menor valor agrícola y se exigen medidas de integración ambiental o compatibilidad con otros usos, como el pastoreo.

¿Qué vida útil tiene una granja solar?

Una granja solar está diseñada para operar entre 25 y 30 años, aunque muchas pueden seguir funcionando más tiempo. Los paneles pierden rendimiento de forma progresiva, normalmente menos de un 0,5 % anual, lo que permite mantener una producción estable durante décadas si el mantenimiento es adecuado.

¿Las granjas solares producen energía cuando está nublado?

Sí, aunque en menor cantidad. Los paneles fotovoltaicos generan electricidad también con radiación difusa, no solo con sol directo. En días muy nublados la producción baja, pero no se detiene por completo.

¿Las granjas solares llevan baterías para almacenar energía?

La mayoría de las granjas solares en España no cuentan todavía con sistemas de almacenamiento, aunque cada vez más proyectos lo están incorporando. Las baterías permiten desplazar parte de la energía producida a otras horas del día, pero suponen una inversión adicional importante. A día de hoy, el equilibrio del sistema se apoya principalmente en la red eléctrica y en otras tecnologías.

¿Las granjas solares sustituyen a otras fuentes de energía?

No por sí solas. Las granjas solares complementan a otras tecnologías como la eólica, la hidráulica o el almacenamiento. Su aportación es clave durante las horas de sol, pero el sistema eléctrico necesita una combinación de fuentes para garantizar suministro continuo las 24 horas.

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